«rPET de alta pureza» es una expresión que usa todo el sector. Pero ¿cómo se mide esa afirmación, qué umbrales se consideran aceptables y qué cifras debería pedir un comprador a su proveedor? Estos son los indicadores que seguimos en cada lote en nuestra planta de Kırklareli.
1. Pureza polimérica: por qué importa el 99,8 %
Los polímeros ajenos presentes en el PET reciclado (PVC, PE, PP y similares) se degradan al fundir y provocan amarilleamiento, formación de geles y debilidad mecánica. Con los sistemas de clasificación óptica TOMRA instalados en nuestra planta llevamos la pureza polimérica al 99,8 % y la desviación de color por debajo del 0,5 %.
Ambos valores se alimentan mutuamente: cuanto mayor es la pureza, más predecible se comporta el fundido y más constante es el color. En envase alimentario eso significa directamente seguridad del producto y vida útil; en el lado textil, constancia de tintura y tasa de rotura de fibra.
La cifra se construye en dos etapas. Sensores de infrarrojo cercano identifican el polímero de cada partícula en la cinta y expulsan lo que no corresponde; después el laboratorio verifica el resultado por muestreo, porque una línea de clasificación informa de lo que expulsó, no de lo que se coló. Una pureza que procede solo de la máquina y nunca de una comprobación independiente es una lectura de proceso, no un resultado de calidad.
2. Impurezas (ppm) y rendimiento del filtro de fundido
En nuestras escamas de PET las impurezas medias se mantienen por debajo de 100 ppm. La traducción práctica de ese umbral es el rendimiento del filtro: cuantas menos impurezas, más tarde se obstruye el filtro y menos paradas de línea y desperdicio se generan. Para el comprador es una partida directa de coste de producción.
Conviene precisar qué cubre el ppm. La cifra describe cuerpos extraños sólidos que quedan en el material — fragmentos metálicos, restos de papel y cola, madera, otros polímeros — y no polvo o humedad, que se miden aparte. Dos proveedores que declaran el mismo ppm pueden estar hablando de cosas distintas si uno solo cuenta a partir de cierto tamaño de partícula. Preguntar desde qué tamaño empieza el recuento convierte un número de marketing en un dato comparable.
Control óptico mediante flake scan
En nuestro laboratorio las muestras se escanean ópticamente con un equipo de flake scan; partículas de color, puntos negros, metales y polímeros ajenos se cuentan y se reportan lote a lote. Si la clasificación en línea es un paso de producción de calidad, el flake scan es su paso de verificación independiente: un punto de control que no permite que la producción se certifique a sí misma.
3. Valor IV y proceso SSP
La viscosidad intrínseca (IV) mide la longitud de cadena del PET y es determinante en aplicaciones botella a botella. Durante el reciclado el IV tiende a bajar; para compensarlo se aplica policondensación en estado sólido (SSP).
El IV decide en qué puede convertirse físicamente el material. La producción de preformas y botellas exige un IV alto y estrechamente controlado; lámina, fleje y fibra toleran valores más bajos. Un material entregado por debajo del rango especificado no soplará una botella sana; por encima, desplaza la ventana de transformación en la línea del cliente. Por eso la banda de tolerancia importa tanto como el valor nominal: declarar una cifra única sin rango es declarar una media, no una especificación.
En nuestra planta operan dos sistemas Starlinger recoSTAR PET 165 HC iV+, con 3,6 toneladas por hora y unas 28.000 toneladas anuales de granza rPET de grado botella. El método botella a botella de Starlinger está aprobado por autoridades internacionales, entre ellas la FDA y la EFSA. En conjunto, la planta tiene una capacidad de 120 toneladas de escamas de PET y 90 toneladas de granza al día.
4. Color: qué dice realmente el L*a*b*
El color se reporta como porcentaje de desviación o en coordenadas L*a*b*, y la segunda forma es más útil. L* describe la luminosidad, a* el eje verde-rojo y b* el eje azul-amarillo. En PET reciclado es el valor b* el que aporta la mayor parte de la información: sube con el historial térmico y con la contaminación procedente de adhesivos y polímeros no PET. Un lote cuyo b* se ha ido elevando amarilleará de forma visible una botella transparente aunque el resto de cifras del informe parezcan aceptables.
Para el comprador, el uso práctico es la comparación en el tiempo. Una lectura aislada dice poco; la misma lectura en los últimos lotes muestra si el proceso está bajo control.
5. Descontaminación y certificación
En aplicaciones de contacto alimentario, el umbral crítico es que el proceso esté autorizado como reductor de contaminantes volátiles por debajo de los límites aceptables. Nuestros procesos están documentados con certificados EFSA, FDA y GRS (Global Recycled Standard). Dado que el Reglamento (UE) 2022/1616 solo permite en envases de contacto alimentario plástico reciclado procedente de procesos autorizados por la EFSA, esta certificación no es un argumento de marketing sino un billete de entrada.
El GRS cubre la parte de trazabilidad: auditoría independiente del porcentaje de contenido reciclado y de los registros de la cadena de suministro. Puede consultar en detalle toda nuestra infraestructura de certificación.
¿Qué cifras debe pedir como comprador?
Al evaluar a un proveedor de rPET, solicitar los siguientes datos por lote es un mínimo razonable:
- Pureza polimérica (%) y método de medición
- Impurezas (ppm) y recuento de partículas de color
- Valor IV y rango de tolerancia
- Medición de color (L*a*b* o porcentaje de desviación)
- Contenido de humedad y densidad aparente de la forma entregada
- Referencia de autorización de proceso EFSA, transaction certificate GRS
Un proveedor que no pueda responder a esta lista supone un riesgo para la producción food grade o la exportación a la UE.
Cómo leer un informe de lote
Un informe útil se lee como conjunto, no línea a línea. Pureza y ppm describen juntas lo limpio que estaba el material de entrada y lo bien que se clasificó. IV y humedad describen juntas cómo se comportará el material al secarse y fundirse. El color describe el aspecto del producto final y, de forma indirecta, el estrés térmico ya absorbido. Cuando uno de estos indicadores se mueve solo, la causa suele ser una única etapa del proceso; cuando varios se mueven juntos, ha cambiado la materia de entrada: el problema más caro para el comprador, porque se repite.
La diferencia entre muestra y producción en serie
Una trampa habitual es que el lote de muestra no represente la producción en serie. Para descartarlo, pida los datos de la muestra junto con los informes de los últimos lotes de la misma calidad, no de forma aislada. Lo estrecha que sea la banda en la que se mantienen los valores de lote a lote dice más que la media en sí: una cadena de suministro inestable dará problemas en su línea pese a una buena media.
La misma lógica vale para los volúmenes de prueba. Un primer contenedor que funciona bien demuestra que esa calidad existe; no demuestra que el proveedor pueda sostenerla durante un año de entregas. Esa pregunta la responde la dispersión de los informes históricos, que un proveedor seguro de su proceso entrega sin que haya que insistir.
La calidad es una medición continua, no puntual
Sin infraestructura de medición, la afirmación de «alta calidad» no puede verificarse. Por eso en Kırklareli hacemos funcionar juntos la clasificación TOMRA, el control óptico flake scan y los análisis de laboratorio: para que cada lote tenga un boletín numérico y el comprador pueda verlo. Consulte nuestras especificaciones de producto y contáctenos para la calidad que se ajuste a su necesidad.


